Canarias IUSPORT

14 noviembre 2010

IN-SO-POR-TA-BLE

- "Quiero que nos piten árbitros ingleses, salvo Howard Webb"

- "Vámonos a la liga portuguesa"

- "Tenemos que callarnos, porque si seguimos criticando a los árbitros nos mandan a Segunda B".

Estas y otras manifestaciones de cabreo, entre muchas otras durísimas que omito, pude escuchar ayer a la salida del Estadio de Gran Canaria, a escasos minutos del injustificable penalti que nos supuso el empate del Girona, y van cinco penaltis (tres claramente inexistentes) en lo que llevamos de temporada.

Me había propuesto dejar en paz a los árbitros durante algún tiempo, pero no puedo permanecer impasible ante tamaño despropósito. Les confieso que he esperado doce horas antes de escribir estos dos folios de tinta electrónica, el tiempo que he estado echando espuma por la boca, y no quería manchar el papel, digo la pantalla del ordenador.

Vayamos por partes.

MATAR EL PARTIDO.- Muchas voces han salido al paso en el sentido de que teníamos que haber matado el partido mucho antes. Yo también creo que debía haberme ganado la lotería a los veinte años (aun estoy esperando). Es un argumento pueril. ¿Alguien cree que nuestros jugadores no tuvieron esa intención? Hagan un recuento de las jugadas de gol fallidas y verán que fueron muchas. El fallo de Josico, al comienzo del partido, cuando se quedó solo delante del portero; las ocasiones claras de Jonathan Viera, los tiros “al palo”, etc.

EL PENALTI.- El colegiado estaba cerca de la jugada y, según me informan (esto no lo vi), el linier no levantó el banderín, lo cual es llamativo. Dando por supuesto que al árbitro no le asaltó la duda, el asunto es más grave, porque pitó un penalti que sólo existió en su propia imaginación. El jugador del Girona y Dani Carril avanzan en paralelo mientras este alza los brazos y cae al césped por empujón del primero, gesto elocuente que el colegiado también pasa por alto.

EL PRESTIGIO DE LOS ÁRBITROS.- Si yo fuese un joven aspirante a árbitro, tal y como están las cosas en este momento, me replantearía seriamente el asunto. No parece un oficio muy atractivo. Quizá por ello, a diferencia de lo que ocurre con los entrenadores, que son en su mayoría ex jugadores, no parece que la función arbitral les atraiga mucho a los que un día fueron futbolistas.

El prestigio de los colegiados españoles cae en picado de forma vertiginosa sin que los propios interesados hagan autocrítica y propongan alternativas. Anoche, el presidente del Ath. de Bilbao se mostró también harto de los errores arbitrales, tras el partido contra el Almería. En la misma jornada, el colegiado del Barcelona-Villarreal anuló un gol legal a Pedro y validó uno ilegal de Messi.

Por otro lado, hace unos días comentábamos en estas mismas páginas las declaraciones de Victoriano Sánchez Arminio, presidente del colectivo arbitral español. Lejos de entonar el mea culpa o de hacer propuestas constructivas, el jefe de los árbitros asume como normal los errores y llega incluso a acusar a los equipos de fomentar los piscinazos.

¿QUÉ PODEMOS HACER?

Seguir denunciando la situación hasta que un día llegue alguien a las altas esferas del establishment político-deportivo y tome consciencia de la gravedad de la situación.

Nosotros proponemos lo siguiente:

1.- Dignificar la función arbitral mediante el reconocimiento del arbitraje como una profesión, siguiendo el modelo francés. Hasta ahora, el árbitro español está en el limbo jurídico.

2.- Promover la formación arbitral en busca de la excelencia. Ello requiere apoyar iniciativas como la que desde hace décadas se viene haciendo en Canarias por el Comité que preside Esteban Hernández Galván y extenderlas a todo el Estado.

3.- Hacer las evaluaciones periódicas de los árbitros de forma objetiva y transparente.

4.- Y como no, implementar de una santa vez las tecnologías como medio auxiliar de la labor arbitral, tema éste que hemos comentado hasta la saciedad y que no queremos reiterar para no ser pesados.

1 comentario:

  1. Gran artículo. Lo de que los errores arbitrales son la salsa del fútbol es una gran mentira.
    no hay nada más deleznable que no ser juzgado justamente, y ser perjudicado por terceras personas que están precisamente para impartir justicia.

    De las 4 propuestas para mejorar el arbitraje (siendo las 4 muy válidas) me quedo con la última: es imperioso el uso de tecnología en un deporte que mueve millones de euros y millones de ilusiones, y no permitir los errores garrafales en un mundo tan avanzado donde a través de las tecnologías nos enteramos de inmediato ó podemos comunicarnos en tiempo real de cualquier suceso ó con cualquir persona que esté en cualquier parte del mundo.

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